Entrevista a Elvira Sastre, escritora.

Entrevista a Elvira Sastre, escritora.

 

Comenzó su andadura literaria escribiendo en un blog, participando en pequeños recitales y dedicándose a la traducción como objetivo profesional tras cursar el Máster de Traducción Literaria, también en la UCM; no obstante, hoy en día llena salas y comparte escenario con autores de la talla de Luis García Montero o Raquel Lanseros, gracias a la popularidad que ha alcanzado su poesía, sobre todo entre el público juvenil.

En el año 2013 publica su primer poemario con la editorial Lapsus Calami, cuyo prólogo lo firma Benjamín Prado, quien fomenta la inclusión de esta poeta segoviana en el mundo de la creación literaria actual; a partir de entonces comienza realmente su carrera como escritora publicando en 2014 Baluarte y en 2015 Ya nadie baila, ambas con Valparaíso Ediciones; en 2016, con la prestigiosa editorial Visor, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, prologado por Joan Margarit; en 2018, Aquella orilla nuestra, con la editorial Alfaguara, que combina la poesía de Sastre con las ilustraciones de Emba; y recientemente, su primera novela, Días sin ti, con Seix Barral.

 

Elvira Sastre

 P: Elvira, hemos podido leer en artículos y entrevistas que tu primer acercamiento a la poesía fue con Bécquer y que entre tus influencias se pueden nombrar a autores contemporáneos como Joan Margarit, sin embargo, hay mucha distancia entre el romántico y los poetas actuales, ¿por qué ellos? Y, en la misma línea, ¿hay otros autores de otras épocas y países que sean fuente de inspiración?

R: Porque me hablan en un idioma que comprendo, de cosas que conozco, alcanzables, en las que me veo fácilmente reconocida. Por eso me engancha tanto la poesía contemporánea. Hay autores de otros países como Idea Vilariño o Alejandra Pizarnik que me gustan mucho, y otros de otras lenguas como Sharon Olds que me gusta mucho también. Pude traducir a Oscar Wilde, redescubriendo así su poesía, y también quedé fascinada.

 

P: En otras entrevistas hablas de una vocación por la lectura desde la infancia, que se ha extendido durante toda tu vida, hasta el punto de estudiar una filología y dedicarte a la escritura de manera profesional, ¿qué influjo ha tenido en toda tu trayectoria el paso por la facultad de filología de la Complutense?

R: Creo que me ha dado esa percepción tan importante de lo que significa la formación en la carrera de un escritor. La carrera no me ha convertido en poeta, pero sí me ha hecho aprender mucha teoría del lenguaje y me ha capacitado para acercarme a él en condiciones, con conocimientos suficientes.

 

P: Dada tu presencia ineludible en redes sociales, se podría deducir que tus publicaciones en estas plataformas también forman parte del conjunto de tu obra literaria, complementándola y enriqueciéndola; ¿crees que sin ellas el impacto y la divulgación de tu obra habrían sido iguales? Y, en la misma línea, ¿se puede separar tu obra escrita y publicada en papel de tus publicaciones en redes o son necesarias ambas partes para la comprensión total de tu poética?

R: Para nada. Sólo forman parte en cuanto a la divulgación de la misma. Yo no escribo en redes sociales: comparto lo que escribo a través de ellas. En ese sentido, sin duda sí son fundamentales a la hora de comprender la difusión que tiene mi trabajo, sobre todo en países de América Latina, donde no llegan mis libros, pero sí mi poesía. Son una herramienta muy poderosa.

 

P: Te has dedicado profesional y académicamente a la traducción literaria, ¿ha afectado eso de alguna manera en tu poesía?

R: Ha afectado positivamente en cuanto a que cualquier contacto con las palabras siempre es enriquecedor. Al final, el papel de un traductor debe ser invisible: uno aprende a manejar las palabras de otros sin dejar rastro. Es un oficio muy comprometido, complicado y complaciente cuando lo consigues.

 

P: Has recibido este año el premio Biblioteca Breve por tu novela Días sin ti, que se ha publicado este mes: ¿existe alguna influencia de las traducciones que has hecho en tu manera de enfrentarte a la prosa? Por otro lado, ¿ha supuesto un cambio notable en tu escritura o en el planteamiento de la misma el hecho de dedicarte esta vez a la novela?

R: Yo creo que influye todo: las lecturas, lo primero, y las traducciones y la propia escritura, también. El cambio lo he notado más en la disciplina que en otra cosa. La narrativa requiere de mayor constancia y sacrificio. Para mí la poesía es mucho más libre en ese sentido.

 

P: Actualmente hay mucha gente que se dedica a la publicación de libros de poemas, que pueden considerarse tus compañeros de generación, y también tratan temas como el aprendizaje y el dolor a partir de experiencias amorosas, ¿qué convergencias y divergencias encuentras entre vosotros?

R: No sabría decirte porque no soy crítica ni analista, y hay demasiados estilos en los escritores de mi generación como para poder decir que sólo hay uno. Yo sólo escribo lo que me sale, lo que necesito, y lo hago en base a mis lecturas, que son de poetas contemporáneos, de la Poesía de la Experiencia, de la Generación del 27. Me siento cercana a mis lecturas.

 

P: En este momento de superproducción de poesía, y desde tu perspectiva de filóloga, ¿cómo ves el futuro literario de esta gran ola de poetas? ¿Crees que sobrevivirán al paso del tiempo en una época donde prima lo instantáneo?

R: Quién sabe. Yo lo que les digo siempre a los que me preguntan es que hay que hacer las cosas de verdad, con honestidad, y que es una suerte tener a la poesía de aliada porque ayuda a comprender muchas cosas que nos van sucediendo en la vida. Le tengo mucho respeto a los libros y por ese motivo me gustaría que todos los que publican también se lo tuvieran.

 

P: Y, por último, hemos podido leer que tu intención es dedicarte profesionalmente a la traducción y no a la escritura, ¿ha hecho tu éxito en poesía y ahora en novela que cambies de opinión? ¿cómo ves el futuro en el caso de dedicarte finalmente a la traducción?

R: No sé dónde, pero no es una información correcta. Lo que me gustaría sería dedicarme a ambas cosas, a la escritura y a la traducción, pero desgraciadamente son oficios poco estables y poco remunerados. Sólo puedes vivir de ello si te va bien, y en el caso de la traducción sobre todo es bastante complicado, ya que creo que está muy infravalorada. Ojalá pueda seguir en esto muchos años más.

 

Muchas gracias, Elvira.

22.03.2019
 
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