Impacto de la digitalización en el empleo

Impacto de la digitalización en el empleo

 

José María de la Torre

Presidente y Consejero Delegado

Hewlett Packard Enterprise España y Portugal

A lo largo de los dos últimos siglos, nuestra sociedad y especialmente los entornos productivos han experimentado cuatro grandes revoluciones industriales que han modificado los sistemas de producción y provocado cambios tan sustanciales que han redefinido por completo las sociedades de sus respectivos tiempos.

Cuando todavía no hemos adquirido la perspectiva necesaria para valorarla, la transformación digital, es decir, la incorporación de la tecnología en el núcleo de las actividades de cualquier empresa, independientemente de su tamaño y sector, ha dado paso a la cuarta revolución industrial que lleva la tecnología al núcleo mismo de los sistemas y estructuras de producción, formando un binomio increíblemente poderoso que está cambiando la sociedad.

Tecnologías emergentes que empezamos a conocer pero cuyo potencial todavía está por explorar, van a cambiar de manera sustancial el modo en el que nos relacionamos, nos desplazamos, consumimos…, en definitiva, el modo en el que vivimos y por supuesto el modo en el que trabajamos.

Como ya sucediera con las tres anteriores revoluciones industriales, este cambio de paradigma genera algunas dudas que deben ser disipadas. Al igual que los telares en el siglo XVIII y las líneas de producción en serie a principios del XX, la transformación digital ya supone en el presente, y lo hará de manera mucho más intensa en el futuro, una gran redefinición del mercado laboral.

Los trabajos rutinarios van perdiendo sentido en la sociedad digital, al igual que las oficinas tal como las hemos conocido hasta ahora, con horarios laborales que se adaptan más a una disciplina que a las necesidades de muchas actividades. La flexibilidad, la adaptación a objetivos concretos y, además, la capacidad de auto liderazgo de los empleados son elementos clave en esa transformación que ya se ha iniciado.

¿Se destruirá empleo?

Sin duda, pero también se creará. Si echamos la vista atrás, podemos recordar el movimiento ludita, que creyó ver en las primeras máquinas industriales del siglo XIX una seria amenaza para los trabajadores. Algo que también ocurrió con el nacimiento de la producción en cadena y que de alguna manera, se reprodujo, a mitades de la década de los ochenta del siglo XX, con la llegada por ejemplo de la hoja de cálculo y el temor que esta nueva herramienta provocó en algunos sectores de profesionales.

Con la perspectiva que nos ofrece el tiempo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que los cambios adaptaron los trabajos a las nuevas circunstancias, empujando a los trabajadores, que recibieron en compensación una importante serie de mejoras en las condiciones laborales que, precisamente, se produjeron en parte gracias a la posibilidad de automatizar determinados procesos que hasta entonces debían realizarse manualmente.

La historia demuestra que los empleos evolucionan y es preciso manejar la transición, es preciso potenciar una cultura de aprendizaje continuo por parte del trabajador. La formación continua y el reciclaje deben convertirse en una cultura de empresa que sea aplicada en todos los niveles. La nueva fuerza de trabajo sobre la que se sostendrá el mundo empresarial tras la revolución digital debe ser proactiva y contar con una gran capacidad de adaptación y de emprendimiento.

Estos últimos años hemos podido leer algunos informes que vaticinan una gran desaparición de puestos de trabajo, concretamente aquellos que pueden ser desarrollados por sistemas electrónicos, ya sean lógicos o físicos, pero en dichas predicciones muchas veces no se la otra cara de la moneda, es decir, los nuevos empleos que surgirán en esta nueva economía de base tecnológica.

Universidad y empresa: un binomio necesario

Y lo más interesante es que, si analizamos la situación actual y realizamos una proyección de futuro, ya observamos una carencia importante de profesionales de determinados ámbitos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), un problema en el que la Universidad y las empresas deben crear un binomio y trabajar de manera conjunta. Faltan profesionales y faltarán muchos más en el futuro, especialmente si tenemos en cuenta que, a día de hoy, todavía desconocemos cuáles serán muchas de esas especializaciones.

El desarrollo de Internet de las Cosas, los avances en el análisis y extracción de conclusiones a partir de grandes volúmenes de datos (Big Data), la Inteligencia Artificial, la seguridad predictiva,  o los sistemas permanentemente conectados y con funciones autónomas, desde un sencillo sistema de apertura y cierre automático hasta un vehículo capaz de transportarnos sin que tengamos que poner las manos al volante, prometen grandes cambios, para los cuales son imprescindibles un gran número de profesionales cualificados.

Es importante entender que no estamos hablando de una transformación industrial-empresarial, sino de un cambio que llega mucho más lejos y produce consecuencias muy positivas, los avances en tecnologías como la robótica, la automatización, la Inteligencia Artificial o la conectividad constante para dispositivos en Internet de las Cosas ya están siendo la fuerza de cambio en determinadas actividades, al tiempo, que no solo permiten mejorar la operativa de las empresas, sino que también aportan mejoras drásticas e innovadoras en áreas tan necesarias para la sostenibilidad del planeta como son el ahorro energético, la gestión del cambio climático, la reducción de los residuos y la economía circular, al tiempo que permiten a los gobiernos mejorar de manera significativa los servicios y la cercanía con los ciudadanos.

La innovación y la creación de valor se aceleran a un ritmo sin precedentes, Cada una de las personas y la sociedad en su conjunto ven cómo su forma de vida se transforma y todas las generaciones se convierten en usuarios digitales en un mundo sin fronteras y adoptan múltiples papeles de manera simultánea, como el de empleado y emprendedor al mismo tiempo, sin dejar ni por un minuto de ser ciudadano, consumidor, cliente, etcétera.

Tecnología intergeneracional

Todo al alcance de sus manos de manera inmediata, gracias a dispositivos que le acompañan día y noche y que rompen por completo las barreras de la sociedad pre-digital. Ahora, y mucho más en el futuro cercano, somos y seremos ciudadanos digitales en una sociedad digital que evolucionará constantemente para adaptarse a nuestras necesidades y satisfacer nuestras demandas. Aunque existe la tentación de asociar el enfoque de economía digital a las nuevas generaciones de “millennials” y generación Z,  aquellos a los que nos hemos referido estos últimos años con el término “nativos digitales”, esta transformación está llegando a toda la sociedad, y debe tomar en consideración a todas las personas que utilizan la tecnología con independencia de su generación.

Es indiscutible que el empleo está experimentando una transformación que no hará más que acelerarse en los próximos años. Esta situación exige un gran compromiso de las empresas y de los gobiernos que, junto con la comunidad educativa, deben preparar a las presentes y a las futuras generaciones para afrontar con éxito esa transformación que empieza mucho antes de la incorporación al mundo laboral y que requiere de una educación “digital” centrada en las nuevas habilidades y competencias que nos permitan aprovechar las ilimitadas oportunidades de este nuevo mundo, un mundo donde todo computa.

05.02.2018
 
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