Reflexiones sobre el trabajo social

Reflexiones sobre el trabajo social

Han pasado 30 años desde que obtuve mi titulación universitaria en Trabajo Social en la UCM. Aulas de las que no me he despedido porque son las mismas en las que imparto clase desde hace 28 años. Es decir, entré como discente y como resultado de ello soy docente. Inicié mis estudios para aprender y sigo en ello ya que como dice Séneca se aprende mientras se enseña. Así, ayer estuve, hoy estoy y mañana seguiré estando en la UCM, mi "casa formativa". Comencé joven y sigo en la juventud, los 50 son la juventud de la edad madura (Víctor Hugo) y por ello, en ese "pequeño" lapso de tiempo transcurrido, sólo treinta años, he envejecido, lo cual es inevitable, pero también he aprendido, me he preparado. Por ello quiere compartir mis reflexiones con la intención de generar interés e inquietud.


En su evolución, lo que se inició como una acción instrumentada, debido a que las ciencias existentes no supieron o quisieron responder, ante las consecuencias de la Revolución Industrial bien desde principios caritativos o filantrópicos; bien a iniciativa y responsabilidad de la sociedad civil, o religiosa o el estado; bien centrada en la causación individual o estructural; bien por orden y control o por defensa de los derechos humanos y justicia social, el Trabajo Social se ha consolidado como disciplina y profesión como se recoge en la última definición internacional aprobada el 6 de julio de 2014 en Melbourne (Australia) por la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (AIETS) y por la Federación Internacional de Trabajadoras/es Sociales (FITS), ambas organizaciones creadas en 1928 y con diferenciada pero complementaria visión y misión. Se señalan unos deberes básicos -el cambio y desarrollo social, cohesión social y fortalecimiento y liberación de las personas-; unos principios -justicia social, derechos humanos, responsabilidad colectiva y respeto a la diversidad-; se reconocen barreras estructurales -raza, clase, idioma, religión, género, discapacidad, cultura, orientación sexual- que perpetúan las desigualdades, la discriminación, la explotación y opresión- que deben ser cuestionadas y cambiadas y todo ello informado por las teorías del Trabajo Social y las teorías para el Trabajo Social.

En España, el Trabajo Social como disciplina y profesión ha seguido una evolución desacompasada con el resto del mundo, fundamentalmente constreñido por el escenario político, y además porque ha sido y es una disciplina y profesión feminizada y eso ha tenido sus consecuencias en la formación universitaria, en el reconocimiento social y en su trayectoria investigadora, pero ya estamos aquí, la tortuga ve más en su camino recorrido que la liebre, y el futuro inmediato y mediato es atractivo. Y no nos importa mostrar, que no demostrar, para aliviar la ignorancia de aquellas personas que no saben de y no respetan al Trabajo Social y por ello lo menosprecian, pero también debemos poner límite porque como manifiesta Matt Artson: la ignorancia puede ser curada pero la estupidez es eterna.

Desde este altavoz quiero hacer extensible un lema identificativo y reivindicativo de la Facultad de Trabajo Social de la UCM que hará historia en la defensa de la profesión y disciplina: TRABAJO SOCIAL SE QUEDA.

 

Mª José Barahona Gomariz
Profesora Titular
Facultad de Trabajo Social

17.07.2018
 
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